El País de Sabios que no Progresa

Por: Alex Bahamón Oviedo

“Colombia se está volviendo famosa por vender humo” dijo Felipe, un emprendedor exitoso y actualmente dirige una de las aceleradoras de emprendimientos más importantes del país. Felipe dijo eso por la sencilla razón de que en Colombia hay muchos expertos en emprendimiento, en innovación y en creación de empresas, pero aún no se crean empresas innovadoras. Por esto es inevitable preguntarse: ¿a qué se dedican estos expertos? Pues a vender humo, vender imagen, vender logros que muchas veces no son tal pero gracias a la elocuencia, y algunas veces gracias a las mentiras, terminan siéndolo. En Colombia abundan los asesores de emprendimiento “altamente calificados” y los mentores pero no hay emprendimientos con ideas innovadoras y realmente disruptivas.

Es necesario acabar con esa mala fama, por eso hay que empezar a aplicar esos cántaros de conocimientos que derrochan estos expertos. Como Felipe dijo: “hay que poner carne en el asador”. No basta con saber de emprendimiento, hay que emprender y asumir el riesgo del proceso.

En realidad emprender es algo que va mucho más de los métodos, emprender es saber navegar en medio de mucho caos, por eso es una actividad que le exige mucho en distintos niveles al emprendedor. Así que un buen emprendedor más que asesoramiento en metodologías, necesita una persona que los guíe en los momentos difíciles del caos en el que viven. Es normal que haya días en los que el emprendedor cree que su idea va a revolucionar el mercado, hay otros días en los que el emprendedor cree que su idea será una más compitiendo en el mercado. Esa incertidumbre es normal, y una persona que jamás ha emprendido difícilmente la conoce. Así no podrá guiar al emprendedor en ese proceso, que va más allá de la actividad, son un conjunto de situaciones que prueban a la persona.

Además, el objetivo en sí mismo del emprendimiento, más allá de lograr un modelo de negocio escalable, replicable, sostenible y disruptivo, es transformar realidades. Es difícil encontrar emprendimientos disruptivos sin cambios en los paradigmas, sin que produzcan cambios en la forma de ver el mundo y la sociedad. Uber lo logró, las empresas que ganan año a año el Hult Prize (hultprize.org) lo prueban cada vez con mayor fuerza. Así que, ¿de qué le sirve al país estar llenos de expertos en innovación y en emprendimiento que no aplican lo que saben para cambiar paradigmas? De muy poco. El país está en una situación crucial, y si de verdad queremos generar una paz estable y duradera, necesitamos de empresas disruptivas con modelos de negocios sólidos. El potencial existe, hay que aprovecharlo.

Nota:

De una vez quiero aclarar que con este artículo no critico a los académicos, la academia es una actividad indispensable para el desarrollo, con esta columna me dirijo a todos esos expertos que hablan mucho, pero que carecen de resultados reales.

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